Cuando la mente no encuentra respuestas… es momento de volver al Ser. A veces buscamos soluciones, pensamos una y otra vez lo mismo, intentamos entender, acomodar, resolver…y la mente no responde. Se enreda. Nos complica más. Nos mete en el conflicto, en la duda, en el miedo.
Y cuando eso pasa, no es que tengamos que pensar más. Es que nos desconectamos. Porque cuando la mente nos maneja, dejamos de vibrar en un nivel más alto de conciencia. Y en vez de usar la mente a nuestro favor, terminamos siendo arrastrados por ella. En ese momento, el llamado es volver al Ser.
¿Cómo hacerlo?
Tomar conciencia.
Reconocer que la mente tomó el control y que nos desconectamos de nuestro centro.
Liberar la tensión física.
Mover el cuerpo. Sacudir. Estirar. Descargar. Si hay mucha carga, incluso exhalar fuerte o emitir un sonido para liberar lo contenido.
Buscar un espacio de calma.
Si puede ser en contacto con la naturaleza, suma profundamente.
Conectar con la respiración y la observación interna.
Cerrar los ojos. Conectar con la respiración. Si aparecen pensamientos, no luchar. No juzgar. No identificarse. Observarlos como si se estuviera hojeando una revista. Verlos. Dejarlos pasar. Sin darles poder.
Luego, comenzar con respiraciones lentas y profundas. Inhalar llevando el aire al abdomen. Colocar la mano en la panza y sentir cómo se expande.
Evitar llevar el aire al pecho (eso activa miedo, ansiedad o ira). Exhalar lentamente desde el abdomen hacia arriba, como si en ese aire se fuera aquello que irrita, lo que no se puede resolver, lo que pesa. Hacer varias respiraciones así. Cuando comience a sentirse más alivio o relajación,
al inhalar, poner una intención simple: “Elijo reconectar con mi Ser.” No es forzar. No es exigir. Es volver.
Porque cuando la mente se apodera, la solución no está en pensar más… sino en reconectar con nuestro Ser.